Hola, todavía me llamo Nela de Santiago, tal y como me puso mi último dueño. Puede parecer un nombre pretencioso, que llevar la preposición de delante del apellido es cosa de gente de alcurnia; pero una es tan poquita cosa que ni siquiera tiene derecho a decidir cómo quiere que le llame la gente. Estoy otra vez de vuelta en la perrera, esta es la segunda vez que me dejan a mi suerte, en una celda que comparto con un chucho de los bajos fondos, un macho mal encarado y tuerto que no hace otra cosa que gruñir y gruñir, como si con ello pudiera arreglarlo todo, a la espera de una nueva adopción. Soy una podenca española de cinco años y mi experiencia con los humanos no ha sido del todo satisfactoria. No sé, a lo mejor es que yo le pido mucho a la vida, pero me gustaría tener una familia estable con la que compartir el resto de mis días. Y no pienses mal, querido lector, que te veo venir. Ni Alicia Giménez Beltrán, la docente octogenaria que me dio el biberón y me cuidó como una reina hasta que no pudo más, ni Fernando Lambrusco Falcó, que a punto está de entrar en la séptima decena de edad, son malas personas. Las malas personas no adoptan perros, que para ello hay que tener un tanto muy grande de empatía como mínimo, o un corazón enamorado, que es el caso de Fernando. Pero dejémonos de conjeturas y centrémonos en el asunto de este escrito. Nando, que así le llaman los otros humanos, es un hombre cariñoso que no desdeña la sonrisa y que puede llegar hasta la carcajada, siendo él como es una persona tendente a la melancolía. Me tomaba en brazos como si fuera su bebé, me acariciaba la panza y me contaba todas sus penas. En los cuatro meses que he convivido con él, le he visto llorar más de una vez, y le he oído santiguarse, y rezar, y pedir incluso por los que menos aprecio le tienen, que enemigos no le conozco. Es una persona que se ve que ha vivido una vida buena y que ahora anda un poco descolocado. Sufro por él porque se siente muy solo. Ojalá que la vida le sea propicia y encuentre lo que yo también busco: una familia llena de amor en la que poder ser feliz.
