“… en el dolor leído”,
Fernando Pessoa
Ya no sé lo que siento.
Las lágrimas son peligrosas,
se dejan resbalar mejilla
abajo y cuando te das
cuenta ya te han robado el alma.
Anoche, finalmente, pude
llegar. Fue el llanto del orbayu,
como en la infancia, en Asturias,
un agua lenta y sin pausa;
rodeado de niebla meona
el corazón. Y al terminar
la tormenta vino Morfeo
para cogerme de la mano:
íbamos como dos enamorados.
