1984

     HDMI/TM, o sea Herminio Desiderio Mirón Torremanteca fue el más famoso arquitecto nacido en Hacer, el planeta de los hombres metálicos y las mujeres de plata negra; mundo que giraba y gira todavía haciendo una elíptica de acusada excentricidad en torno a Sol Austral, la estrella enana de rosa y estampa en blanco más famosa de la historia del universo local de Alcantarilla. Famosa porque nunca ninguna otra estrella pudo tener y no tener a la vez un horizonte de sucesos adaptado y a la vez adaptable a todos y a cada uno de los posibles o probables observadores: con esto, la luz emitida desde dentro del horizonte de sucesos podía alcanzar a placer a un observador situado fuera, y a la vez, el observador situado dentro, también podía observar los acontecimiento del exterior. Albert Einstein habría colapsado con este supuesto, desde luego. Pero así son las cosas, y así se las contamos En este mundo que para nosotros resulta imposible, improbable y extraño, ya desde niño se veía a nuestro protagonista como un ser con un hálito del todo inquietante y un tenebroso pálpito en la mirada; pues objeto que observaba, objeto que reproducía en plastilina, o en miga de pan, o en arcilla de cerámica roja. Era el hacedor de estrellas del que toma material Willian Olaf Stapledon para generar un sistema probable y verosímil de la pluralidad de mundos y de su dinámica histórica. De aquellos mundos caninos del inglés, esta pieza de teatro surrealista del español José Ruibal, estrenada en mil novecientos ochenta y cuatro, titulada “El rabo”, que yo vi siendo un niño inocente, en la clandestinidad de la sacristía de la iglesia de uno de aquellos antiguos curas comunistas de la época.